sábado, 21 de marzo de 2020

El Renacimiento

  El Renacimiento (volver a nacer) fue un movimiento filosófico, económico, religioso, político, artístico y cultural que tuvo sus orígenes en Florencia, Italia y después se expandió por toda Europa, buscando su fuente de inspiración o justificación en la Antigüedad grecorromana. 

  ¿Por qué el fenómeno del Renacimiento se dio en Italia? Porque hasta ese momento Florencia, Bologna, Verona, Venecia, Nápoles, Sicilia y otras ciudades italianas se habían enriquecido con el comercio de Europa con Asia, produciendo una nueva clase social: la Burguesía, comerciantes ricos que compraban tierras a los señores feudales desplazándolos del poder político, social y económico que habían tenido hasta entonces. Florencia se transformó en la capital del préstamo de dinero en efectivo. Quienes más se enriquecieron en Italia fueron los banqueros, pero en Florencia la familia de banqueros, los Médici apostaron a las artes y ciencias transformándose en mecenas de las principales figuras de la época entre ellas Leonardo Da Vinci. 

 Hasta el descubrimiento de América el mar Mediterráneo era el eje del comercio mundial, pero después el océano Atlántico desplazó en importancia al mar Mediterráneo e Italia perdió la hegemonía siendo desplazada por España, Portugal e Inglaterra

 

La sociedad europea

 La sociedad europea no era de ningún modo igualitaria. Las diferencias entre los grupos de personas tenían que ver con su nacimiento, ya que los hijos heredaban la condición y hasta el trabajo de sus padres. Así, encontramos a los nobles que basaban su prestigio en un título de nobleza y eran los dueños de grandes extensiones de tierra. La nobleza mantenía relaciones con los reyes gobernantes, ya que estos eran nobles solían casarse dentro del mismo grupo para conservar la riqueza y los títulos.
  
Clases sociales




Los nobles eran dueños de las tierras pero no trabajaban sino que lo hacían los campesinos quienes vivían en aldeas. Había campesinos pequeños propietarios de tierras, otros que eran jornaleros y trabajaban para los nobles y aún quedaban siervos, es decir, campesino que eran considerados semilibres ya que no podían abandonar la tierra de su señor.


Otro grupo poderoso era el clero, formado por los miembros de la Iglesia, aunque era muy heterogéneo, ya que pertenecían al clero desde el Papa y los obispos hasta los monjes o los curas de parroquias rurales. La mayoría de la población europea era cristiana, por lo tanto el clero ejercía mucha influencia en las costumbres y en la cultura.


Sin embargo, en algunas zonas de Europa los burgueses eran quizás más ricos que muchos nobles, por ejemplo, en las ciudades italianas. Los burgueses vivían en ciudades: eran grandes comerciantes y prestamistas, artesanos con su propio negocio, aunque también había pequeños comerciantes y trabajadores asalariados.


Así las diferencias entre la población europea se establecían de acuerdo a su nacimiento. Entre los nobles el título de nobleza era heredado por el hijo mayor; las hijas podían casarse con nobles, los otros hijos varones debían dedicarse a la Iglesia – accedían aun importante cargo – o al ejército. Similar situación encontramos en la burguesía – el hijo del comerciante heredaba el negocio de su padre, el del artesano aprendía desde niño el oficio, las hijas se casaban con otros burgueses –.


La realidad de los campesinos era parecida tanto para los campesinos libres como para los siervos, que heredaban la condición de sus padres. Significa que no había casi posibilidades de cambiar de condición social. Quizás las únicas excepciones eran aquellos hijos de burgueses muy ricos que se casaban con miembros de la nobleza ya empobrecidos.

Podemos relacionar a los grupos sociales de esta manera: la nobleza y el clero tenían privilegios frente al resto de la población; por ejemplo, no pagaban impuestos y podían cobrarlos. La nobleza terrateniente cobraba algunos derechos a los campesinos que trabajaban en su tierra y el clero cobraba el diezmo. Por el contrario, la burguesía y el campesinado pagaban todos los impuestos: al Estado, a la Iglesia y a los nobles dueños de las tierras.



 Inicios de la acumulación capitalista



Si bien la agricultura era la actividad económica que tradicionalmente proporcionaba las mayores riquezas a la nobleza, el desarrollo del comercio había permitido a los burgueses de las ciudades italianas – Florencia, Venecia -, o de Ámsterdam, acumular grandes riquezas. Invertían sus ganancias en nuevas empresas comerciales y algunos se dedicaban al préstamo de dinero a interés. De esta manera comenzó a desarrollarse un sistema económico basado en la acumulación e inversión de capitales. Eran los inicios del Capitalismo.


Los burgueses, a pesar de su riqueza, se diferenciaban de los nobles por su mentalidad capitalista.


A fines del siglo XV, el comercio con el Lejano Oriente proporcionaba grandes ganancias a los comerciantes de Venecia, Florencia o Génova. Las especias – usadas para la conservación de las carnes –, las sedas y los tapices enriquecían la mesa y los palacios de la nobleza, del clero y la pujante burguesía.


Además de los negocios de carácter económico, en las ciudades italianas, los burgueses más ricos, algunos nobles y miembros del clero emprendían otras actividades comunes. En las cortes y los salones decorados con pinturas y esculturas inspiradas en modelos greco – romanos se reunían a leer textos antiguos, escuchar música y bailar. 

Actividad:

  1. ¿Qué se entiende por Renacimiento?
  2. Identifique las clases sociales que se mencionan.
  3. ¿Qué diferencias y semejanzas hay entre ellas?